Soy un tipo término medio.
(Medio iluso, medio calvo y medio despistado, nacido por allá en medio del siglo pasado)
Pinto monos por exigencia de mi aparato digestivo, pues ya me notificó que "si no pinto, no como".
Todas las semanas debo cocinar textos e ilustraciones para "Mi Columna Vertebral", columna sindicalizada de sátira y humor que se publica en periódicos hispanos en Estados Unidos.
De eso vivo. (O mejor dicho, medio vivo)
Di a luz a Juan Alien cuando reflexioné que la inmigración se redujo a un fenómeno estadístico -sin sentimientos- ahogado en un océano de retórica.
Me propuse dibujarle una sonrisa al drama humano de la inmigración, porque el papel social del humor es evidenciar las injusticias y contradicciones de nuestra sociedad.
También debo ser un tipo medio sospechoso, porque ni bebo, ni fumo, ni bailo apretado, y la única arma de diversión masiva que en mi vida he empuñado es un lápiz.
Considero que el humor es cosa seria y que eso implica un alto riesgo: meter las narices donde no me importa.
Juan Alien no va a cambiar al mundo, pero ya le advertí que si quiere vivir en esta casa debe proponer controversias, invitar al análisis, poner a pensar a la gente, crear opinión y divertir.
Señor: Gracias por el privilegio que nos concedes de vivir en una sociedad donde se respeta el derecho a disentir.