- Juan, ¿cuál es la peor época en la vida de un inmigrante?
- Tan pronto el inmigrante supera los cinco años fuera de casa, descubre que se le refundió el papelito donde había apuntado las señas para llegar al tal "sueño americano". De ahí en adelante, se empieza a padecer una suerte de "insomnio americano".
- ¿Votaría en las elecciones Presidenciales?
- ¿Votar? o ¿Botar? En teoría, deberían botar a todos los políticos que no cumplen sus promesas... pero… ¿cierto que no quedaría por quien votar?
- ¿Cuál ha sido la más riesgosa chamba que le ha tocado desempeñar?
- Aquellas vinculadas con misiones "aeroespaciales". Por ejemplo, en una temporada limpié ventanas en varios edificios de Nueva York.
- ¿Y le pagaban bien?
- A mí no mucho. El que sí ganaba -por el alto riesgo que corría- era el subcontratista que el contratista contrató, para que me contratara a mí.
- ¿Eres republicano o demócrata?
- De la cintura para arriba, republicano. De la cintura para abajo, sospecho que demócrata.
- ¿Qué pasaría en los Estados Unidos si un día no hubiese inmigrantes?
- Lo mismo que le pasaría al mundo si un día no hubiese Estados Unidos
- ¿Qué trabajo le gustaría desempeñar?
- Encargado de reparación de revestimentos, brillo de pisos y limpieza de ventanas en la Estación Aeroespacial.
- ¿Cómo ve a los políticos estadounidenses?
- Jamás los veo porque vivo muy ocupado. A los que distingo por la televisión los veo confusos, profusos y difusos.
- ¿Qué es lo que Juan Alien más extraña de su país?
- Que en mi país soy "Juan Alguien", y aquí soy "one alien".
- ¿Sigue a algún ídolo del fútbol americano?
- Pues realmente no distingo a ninguno, porque como todos juegan enmascarados.
- ¿Cuál es su fast-food favorita?
- Desde que le dieron visa americana a tacos, empanadas y pupusas, me desayunó con cualquiera cosa que esté rellena con rajas de chile jalapeño o chicharrón, mientras corro para no perder el bus de las 5 am.
- ¿Siempre ha trabajado de overol?
- No. Una vez trabajé en una funeraria, disfrazado de "pingüino". Hacía relaciones públicas para los finados. Pero renuncié cuando me di cuenta que nadie se lleva nada para el otro lado, pero tampoco dejan ni un "penny" de propina, en este lado.
- ¿Cuál es la mejor parte de ser inmigrante?
- Ese seductor aroma que uno empieza a despedir después de diez horas de chambeo, mezcla de sueño americano y salario mínimo.
- ¿Cuántos dólares envía a su familia?
- Los suficientes para mantener a tres tías solteronas, cuatro primas segundas, mi hermana la Domitila y sus siete muchachos, más los diezmos para la iglesita y el aporte para contribuir al pago de la deuda externa.
- ¿Cómo ve Juan Alien la guerra contra el narcotráfico?
- Después de treinta años, los encargados de esa guerra se la deben seguir fumando verde, porque no han caído en cuenta que el tráfico de allá, lo estimulan los consumidores de acá.
- ¿Ha enamorado a alguna gringuita?
- Sí. A una solterona veterana, que respondió a un aviso clasificado que coloqué en este periódico con el título: "Amante latino y además gordito, busca profesora de spanglish".
- ¿Está de acuerdo con los matrimonios entre homosexuales?
- Si Dios hubiera estado de acuerdo con los homosexuales, no hubiera creado a Adán y a Eva, sino a Adán y a Evaristo, y habría convertido cada closet en un paraíso.
- ¿Y qué tal habla el "inglish"?
- "Espiquear" lo que se llama "espiquear", yo "espiqueo" bastante. Si no me entienden es quizás por mi acento "pachuco-británico".
- ¿Cuál es su sueño dorado como inmigrante?
- Hasta ahora me entero que al tal sueño le cambiaron de color. Con este cambio al "dorado", seguro que se me acentuará el insomnio.
- ¿Y usted apoya la guerra contra Irak?
- Mi respuesta depende si después de la deportación puedo chambear como corresponsal del "Guachinton Post" en San Toribio del Chinche.